PARASITOLOGÍA EXTERNA ~ Garrapatas

Como todos los ácaros, las garrapatas tienen preferencia por las zonas con la piel más fina y las de pelo más corto, como cabeza, hocico, orejas, axilas e ingles. Las hembras realizan el desove en agujeros, grietas u otros lugares escondidos y mueren inmediatamente. El desarrollo de los huevos depende de la temperatura ambiental y puede durar de 2 a 36 semanas. Las larvas (con 6 patas) recién eclosionadas trepan por las hierbas para esperar a los hospedadores –cualquier mamífero de pequeño tamaño puede servir como primer hospedador–, le succionan la sangre, aumentan su tamaño y se desprenden cuando han transcurrido de 2 a 12 días. En ese momento, las larvas pasan a ser ninfas (con 8 patas). Éstas buscan otro hospedador para seguir su crecimiento; una vez encontrado, a los 3- 10 días de alimentarse se desprenden y se convierten en garrapatas adultas. Las garrapatas se esconden en huecos y rincones (moqueta, grietas, etc.) y son difíciles de erradicar, sobre todo en las casas. Las garrapatas producen irritación secundariamente a sus mordiscos y también pueden producir reacciones de hipersensibilidad. Pero principalmente son importantes porque sirven como vector de enfermedades víricas, bacterianas, protozoarias y rickettsiales. Se ha descrito que las garrapatas pueden producir parálisis secundariamente a sus secreciones venenosas. Esta parálisis se produce por una proteína-toxina producida por las glándulas salivares de la garrapata. Esta toxina afecta a las neuronas de los nervios craneales y médula espinal, pudiendo producir una parálisis flácida progresiva y ascendente. En los casos de parálisis por garrapata, se deben retirar las garrapatas inmediatamente.

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